Inicio > Textos > Nostalgia de los buenos tiempos

Nostalgia de los buenos tiempos

Cuando uno ha pasado los mejores momentos de su vida en un solo lugar, siente que es parte de él. Y si además, disfrutó cada instante, quisiera retroceder el tiempo, y continuar la jarana.

Don Abraham Pérez Luna es un hombre alegre, que se ríe de todo y lleva la juventud por dentro. A sus 65 años, este hombre ha visto pasar muchas cosas en su querido Barranco, y ha sido testigo del cambio que el distrito más bohemio de Lima ha sufrido. “Antes era otra cosa, antes sí que nos divertíamos de verdad, no drogándonos como los jóvenes de ahora” nos cuenta.

Abraham Pérez no es barranquino de nacimiento, pero es como si lo fuera. Nació en Tacna, pero de muy niño vino con sus padres a la capital, y más exactamente a este hermoso distrito. “Cuando llegué a Barranco, el lugar era muy distinto, la gente era muy educada y se respiraba un aire de familiaridad, como si todos fuéramos conocidos, nos saludábamos”.

Mientras nos cuenta esto, enciende un cigarrillo, y su mirada se empieza a iluminar. “En mis tiempos, enamorábamos a las muchachas diciéndoles cosas bonitas, caminando en el puente de los suspiros, y al ritmo de guitarra y cajón, con una canción criolla” nos cuenta pícaramente.

Al decirnos esto, le consulto de cómo era la ‘juerga’ de su tiempo. “Yo y mis amigos nos reuníamos en alguna peña, nos tomábamos unas cervezas y jugábamos cartas o a los dados, luego nos poníamos a cantar y la diversión era toda la noche. En cambio ahora, los jóvenes solo se dedican a tomar, drogarse y faltarle el respeto a la gente, ya no es como antes”

Otro de los cambios más notorios en Barranco es el concerniente al respeto por el patrimonio. Don Abraham se horroriza al ver como nuevas construcciones están destruyendo la colonial arquitectura barranquina, y que la modernidad le está ganando paso a la tradición. “Esto es una desgracia”, exclama tristemente.

Al despedirnos de nuestro amigo, evocamos al Barranco antiguo, a cómo de verás hubiese sido vivir esos años, a si de veras esos años pasados, de caballeros en sombreros y damas sofisticadas era mejor. No tenemos cómo saberlo, lo que sí sabemos es que este caballero tuvo una juventud feliz y eso nos quedó claro en esta conversación. “Barranco es mi vida” fue su frase final.

Categorías:Textos Etiquetas:
  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: